EL CUBREBOCAS MÁS CARO DEL MUNDO YA EXISTE

Un empresario chino es el dueño de esta costosísima mascarilla, confeccionada con oro y diamantes. Viene equipada con filtro N99, el cual bloquea cualquier elemento nocivo en el aire. Cuesta 1.5 millones de dólares.
EL CUBREBOCAS MÁS CARO DEL MUNDO YA EXISTE | LE CHAT MAGAZINE
Publicado: Ago 12, 2020

Desde el estallido de la pandemia el uso de cubrebocas se ha vuelto habitual; ha pasado a formar parte de nuestro estilo. Varios diseñadores de moda los han adaptado, volviéndolos reutilizables y hasta coleccionables.  Hace poco se sumó una prestigiosa joyería, que ha creado el cubrebocas más caro del mundo.

La joyería en cuestión es Yvel, de Israel. Fue a pedido de un empresario chino que se puso a crear esta mascarilla que cuesta más que una Ferrari. Que sea el cubrebocas más caro del mundo fue una de las exigencias del comprador, quien desea destacarse vaya a donde vaya. Y sí que lo conseguirá: cuesta 1,5 millones de dólares.

 EL CUBREBOCAS MÁS CARO DEL MUNDO YA  EXISTE

Oro blanco de 18 quilates, con 3.600 diamantes como adorno (Foto: Yvel)

Si te preguntas qué hace tan  caro este tapabocas, la respuesta se encuentra en los materiales que usó Yvel. Para empezar, la mascarilla es de oro blanco de 18 quilates. Además, se encuentra adornada con 3.600 diamantes, blancos y negros. Todo esto le da un peso de 270 gramos, por lo que aquí el lujo restó toda la comodidad.

Según publicó The New York Times, el cubrebocas más caro del mundo no es un objeto decorativo, es funcional. Su dueño pidió que la misma cuente con filtro N99, uno muy superior al recomendado para combatir al temido virus pandémico. 

Por el momento, la mascarilla no se encuentra en manos de su dueño, continúa en posesión de Yvel. Una de las exigencias del comprador fue que este lista antes de que termine el año, un plazo que la joyería israelí intenta cumplir.

 

EL CUBREBOCAS MÁS CARO DEL MUNDO, UNA EXTRAÑA INVERSIÓN

Sabemos que comprar un  reloj de lujo fortalece nuestro estilo y es una inversión; el futuro de seguro duplicará su valor. Pero, ¿qué hay  con las mascarillas? ¿Existirá luego un mercado para ellas?  Aunque le pese al empresario oriental, esperemos que no sea así.

Los 1,5 millones de dólares que ha invertido el empresario comprando esa mascarilla de Yvel son difícilmente recuperables. El mejor de los casos es que luego  venda  el cubrebocas por piezas, es decir, lo destruya. Al hacer esto no recupera lo que gastó, obviamente.

La otra alternativa es ponerlo en exhibición como una rareza que dejó la pandemia. Esta es la alternativa más factible, pues nadie querría gastar su dinero en conseguir el cubrebocas más costoso del planeta.  

 

 

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