DISCUSIONES DE PAREJA: ¿CÓMO LIDIAMOS CON ESTE CONFLICTO?

Para muchos, las discusiones de pareja son moneda corriente en una relación. Sin embargo, cuando son excesivas no son sanas. Nuestra psicóloga te explicará cómo puedes enfrentarlas.
‘PASAJERO INESPERADO’, DILEMA SOBRE LA SOBREVIVENCIA

¿Notas que hay peleas frecuentes en tu relación? ¿Sus disputas suelen tener sentido o carecer del mismo? ¿Te gustaría que cesaran? En este artículo te comentaré las causas por las cuáles pueden volverse frecuentes las discusiones de pareja. También te brindaré algunos consejos para lidiar con ellas.

Las peleas en la relación suelen llegar  tras finalizar la etapa de enamoramiento, esta última puede extenderse entre ocho meses hasta dos años. Con la caída del ideal del enamorado, aparecen los disgustos y, en ocasiones, los reclamos. Cuando no se idealiza a la pareja, cuestiones que se ignoraban, se vuelven más evidentes.

Los “defectos” a los cuales anteriormente no se les ponía atención, empiezan a evidenciarse. Esto genera ciertos enfrentamientos que son funcionales ya que permiten una etapa de reajuste. En la misma se harán concesiones que definirán la continuidad del vínculo.

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Los motivos, más usuales, por los cuáles las parejas pueden discutir son: falta o dificultad para la comunicación, idealización excesiva de una de las partes, inseguridades, carencia de proyectos en común, interferencia de familias de origen, desinterés, entre otros.

Es conveniente señalar que las discusiones de pareja no tienen por qué ser perjudiciales. Como mencioné anteriormente pueden ser muy funcionales para el vínculo. La clave es gestionarlas de forma adecuada para que ninguno de los miembros que componen el vínculo se vea perjudicado.

 

CONSEJOS PARA FRENAR LAS DISCUSIONES DE PAREJA

Primero, es importante que cada uno pueda identificar las emociones y relacionarse apropiadamente con la expresión de las mismas. Esto es un trabajo personal pero que incide fuertemente en la dinámica de la pareja. Atender a la emoción que estás sintiendo, conectarte con ella, servirá para regularla en esos momentos.

Por otro lado, es muy importante identificar si hay un problema subyacente. Es muy usual que las parejas acudan a terapia expresando “no sabemos el motivo, pero nos peleamos todo el tiempo”. Puede que en estos casos se deba hacer un trabajo para identificar qué es lo que dispara el enojo. Probablemente, no sean las cuestiones de la vida cotidiana por las cuáles suelen enfadarse.

Es clave incentivar el diálogo. En ocasiones, las personas expresan “si hablamos nos peleamos, mejor es no hablar” esto no puede ser más erróneo. Evitar hablar provoca que uno guarde rencores y que luego estos aparezcan todos juntos desencadenados por un desacuerdo mínimo.

‘PASAJERO INESPERADO’, DILEMA SOBRE LA SOBREVIVENCIA

También es conveniente no faltar al respeto. Como dijimos hablar es necesario, pero siempre demostrando asertividad y comprensión hacia el otro. Aunque la ira este a flor de piel y uno se vea empujado por esa emoción, hay que recordar que las palabras tienen importancia. Estas pueden afectar gravemente a la pareja.

Aconsejo buscar el momento adecuado en que estén solos y que no estén presionados por el tiempo. A su vez, cuando ven que las discusiones de pareja se vuelven muy intensas, puede servir un “tiempo fuera” y retomar luego. Recordá que no hay que solucionar todo de inmediato y que una discusión no implica el final del vínculo. 

 

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